• Andrea de la Olla

Hablemos de las viandas saludables

Muchas veces nos encontramos hablando de comida y de viandas saludables y no sabemos muy bien de qué se trata. La asociamos con lo vegetariano, con lo vegano, con la dieta, con la alimentación consciente, con la comida orgánica y con tantas otras cosas pero realmente: ¿a qué nos referimos?

En la historia de la humanidad jamás hubo tanto dilema. Nuestros más remotos ancestros se alimentaban super natural, recolectaban lo que podían y todo era abono orgánico. A prueba y error aprendieron de frutos saludables y de frutos venenosos, de animales fáciles de cazar y de otros difíciles, de técnicas y triquiñuelas para consumir y conservar lo que obtenían; sin saber elaboraban viandas saludables y deliciosas que almacenaban en los más primitivos envases, y lo transmitían a sus descendientes, pero así y todo la esperanza de vida no superaba los 25 años. Corrió mucha agua bajo el puente hasta que se asoció que una buena higiene previa, durante y posterior a cualquier necesidad fisiológica era el secreto para vivir más y mejor entre otras precauciones. Pero hoy, a pesar de estos buenos hábitos, no todo es saludable, confiamos en la industria alimenticia y terminamos dependiendo de la farmacéutica. Porque con el crecimiento acelerado de los asentamientos humanos, de pequeños poblados a megaciudades, la industria se devanó los sesos por obtener mayor cantidad de alimentos lo más económicos posible bajo la bandera de dar de comer a más gente, cosa que no es tan así porque mientras en algunas partes tristemente la comida va a los containers de basura, a pocos kilómetros hay gente que no tiene ni un bocado de pan duro al día.

Cuanto más conoce el hombre, más desafía a la naturaleza pero se entera décadas y siglos más tarde de que se mandó una gran macana. Hoy sabemos que cuanto más manipulados están los alimentos, menos saludables son. Desde agregar fertilizantes y matabichos industriales al momento de producir una inocente lechuga hasta elaborar productos comestibles partiendo de una ínfima parte natural y agregando mucho componente químico: jugos en polvo, leches “seguras”, galletitas, snacks, verduras y legumbres envasadas, harinas enriquecidas; pasando por animales encarcelados y mal alimentados que contaminan nuestro cuerpo y afectan el equilibrio ecológico de la zona donde se producen. Porque nuestro cuerpo también es naturaleza, y es el resultado de la evolución de millones de años alimentándose con lo que el planeta nos provee en su estado más puro, por lo que la innovación industrial es, para nuestro cuerpo, difícil de asimilar y tarde o temprano, trae consecuencias en nuestra salud. La naturaleza es sabia y equilibrada, ¿por qué intentar cambiarla? Entonces, nada mejor que una comida o una vianda saludable, aquella que elaboramos partiendo de ingredientes lo más cercanos a la naturaleza posible, en la que usamos vegetales que se abonan, fertilizan y fumigan con técnicas naturales que cuidan la cadena ecológica, con animales que andan felices pastando y alimentándose en su hábitat amplio y adecuado, que se enriquece con su mismo ciclo de vida.

Al fin de cuentas, como decía Hipócrates: “que el alimento sea tu medicina”. Pero para que pueda serlo, debe ser saludable. Hoy día, a falta de tiempo, recurrimos a las viandas. Las hacemos nosotros o las compramos pero la gran pregunta que debemos hacernos es si somos responsables con nuestra propia alimentación. Y vos ¿consumís comida y/o viandas saludables?

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