Vegetales de estación: una farmacia natural

Vegetales de estación: una farmacia natural

Desde hace unas décadas nos fuimos malacostumbrando a comprar bellos y armoniosos vegetales, con colores variados y gustos en decadencia. Sin darnos cuenta hemos ido perdiendo la capacidad de disfrutar de un plato aromático, donde solamente había que servirlo en una vajilla cualquiera porque ya, de por sí, era un festín a la vista y al paladar. Y sin querer nos fuimos asombrando, y asumiendo como natural, el poder consumir tomates y berenjenas en pleno invierno, o brócolis en medio del verano. 

Y así también las personas con hábitos comunes nos fuimos complementando con Redoxon, Cal-C-Vita y otros tantos suplementos para evitar enfermarnos, o de digestivos para paliar las comilonas o esos malestares después de una acelga, por ejemplo, cosas que nuestros abuelos jamás entendieron porque en sus inviernos no se resfriaban ni tampoco les dolía el estómago después de la raviolada del domingo.

Los complementos nutricionales, dicho sea elegantemente de paso, están inspirados en los alimentos que Madre Natura nos da. Más o menos sería lo mismo que consumir frutas y vegetales en cápsulas mínimas con propiedades elevadas a la enésima potencia, privándonos del placer que nos brinda ejercitar un buen rato de nuestros sentidos. Para quienes hacen deportes de alto rendimiento o tienen un desgaste energético inusual, la complementación es comprensible dado que... cuántos platos de carne, verdura y fruta debería consumir para poder hacer frente al gasto calórico que tienen luego de entrenar horas y horas por día? Pero una persona que no hace grandes esfuerzos, con la alimentación diaria, bien fresca y bien dosificada tiene todas las nutrientes necesarias para, naturalmente, enfrentar sus actividades diarias. 

Pero para ello hay que saber elegir.

Y saber elegir implica informarse sobre cuándo es la época de cada vegetal o fruta, porque es ahí cuando el consumirlo es esencial para nuestra salud. E implica informarse acerca de cuándo y dónde fue cosechado, porque cuanto más cerca en el tiempo está desde que fue extraído de la tierra o de la planta, más vitaminas, minerales y propiedades conserva intactas, y entonces, mejor nos nutrimos. Y más colorido y sabroso es, y más noble para manipular y más aprovechable son todas sus partes.

Es verdad que hay inviernos en que se nos antoja comer una ensalada de tomates, pero... ¿es gustoso ese tomate? ¿Cómo hicieron para conservarlo? ¿Necesitamos con el frío consumir las vitaminas y minerales de los tomates o serán mejor los de una hoja verde o de un cítrico? No nos olvidemos que desde que el hombre habitó la tierra, consumió lo que encontraba a su alcance. Y tenía pocas herramientas para vestirse, para nutrirse y para protegerse. Y vivía, no en las mismas condiciones que hoy día, pero vivía y se reproducía sin necesidad de suplementarse. Y su única fuente de recursos alimenticios era la naturaleza. 

Con el advenimiento de las frutas y verduras vistosas y perfectas vinieron los productos de la industria química. Para que los insectos no se coman antes nuestros vegetales, por ejemplo. Pero los insectos son parte de nuestra tierra, y son necesarios para el ecosistema en que viven. Entonces... tenemos que fumigar nuestra tierra y nuestras verduras para que ellos se mantengan alejados? De hacerlo, atentamos contra el equilibrio natural que la Tierra tiene a lo largo de los años. Los viejos agricultores se las ingeniaban para espantarlos con técnicas que para la industria, por razones de practicidad y costos, son inviables.

Pero pensemos entonces lo que queremos para nosotros mismos. Para nuestra salud y la de nuestra familia. Si nos enorgullecemos comiendo naranjas en verano cuando nuestro cuerpo necesita más una berenjena, y a su vez nos tomamos un cóctel de suplementos para estar más bellos, o si mejor y más barato nos compramos la fruta y verdura fresca, sembrada lo más natural y orgánico posible, de productores cerca de nuestra residencia que madrugan para cosechar. 

Disfrutar lo más fresco posible de los productos que nos brinda la naturaleza es un regalo a nuestro cuerpo, a nuestra salud y un homenaje a quienes con su pasión y esfuerzo hacen posible que evitemos tener una farmacia en nuestra cocina.


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